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LEONARD COHEN – MONJE ZEN

Poeta narrador de las miserias y de la grandeza de la condición humana, tipo duro y de humor socarrón –solo seré recordado como un poeta mediocre de mediados del siglo XX”, los pensamientos que atormentaron a Leonard Cohen, el cantautor triste más popular -junto con Bob Dylan- y que se convirtieron en su poesía, nos inspiraron a millones de personas. Un ser excelente y único nos ha dejado, probablemente uno de los hombres más honestos y de menos ego entre los artistas que han alcanzado la fama  mundial en las últimas décadas.

 

Nacido y criado en el seno de una familia judía practicante y tras años sumido en la vorágine del sexo, drogas y rock & roll, el poeta pop judío estudió Budismo Zen y en 1994, con 60 años, ingresó en el Monasterio Mount Baldy Zen Center. Dos años después, fue ordenado monje, con el nombre de Jikan, que significa silencio, y sirvió como asistente personal de su maestro zen  Khoizan Joshu Sasaki.

 

“Después de la gira de ‘The Future’, caí en picado. Había bebido muchísimo y mi salud estaba tocada.  Así que decidí retirarme, cuidarme como nunca lo había hecho. Al fin y al cabo, un monasterio zen es un lugar de rehabilitación para personas desquiciadas por la vida”.

 

leonard-cohen-monju zentEn 1993, Cohen llevaba veinticinco años practicando zazen, guiado por Sasaki Roshi, maestro zen japonés de la escuela rinzai. Según él “una rama militar, una especie de marines del mundo espiritual, por su rigurosa disciplina. Es como un campamento de boy scouts para gente rota. Pero es una buena vida. Te levantas a las tres de la mañana, te pasas trece horas meditando y cinco trabajando: cortas verduras, das de comer a las gallinas o limpias lavabos. Me encanta. Es perfecto. No podría ser peor”.

Tras cinco años de estancia, al abandonar el monasterio, Cohen declaró: “Siempre había tenido muchas versiones de mi mismo en las que utilicé la religión como apoyo. Hubo un momento en que pensé que podía iluminar mi mundo y el de los que me rodean, que podía tomar el camino de Bodhisattva, que es el camino de ayuda a los demás. Pensé que podía, pero no pude. El camino espiritual es un mundo en el que hombres mucho más fuertes que yo, mucho más valientes, más nobles y generosos, se han quedado hechos trizas. Yo no soy un hombre espiritual. Una vez que empiezas a tratar con material espiritual, te haces papilla”.

 

La vuelta a su vida normal le deparó una gran sorpresa al descubrir que su representante, amiga y administradora se había apropiado indebidamente de casi todo su capital, dejándole con solo unos cuantos dólares. Las sustracciones habían comenzado en 1996, cuando él residía en el monasterio zen. El desapego budista, en cuanto al abandono de las posesiones materiales se refiere, le llegó de forma insospechada. La consecuencia de todo esto fue que Leonard Cohen tuvo que retomar sus conciertos. Lo que sus seguidores agradecimos mucho.

 

Tuve la fortuna de conocerle y trabajar con él, y de esos días la imagen más vívida que conservo es verle sentado en el suelo en un rincón del aeropuerto, alejado de todos, envuelto en su gabán oscuro y agazapado bajo su sombrero negro, buscando la soledad. Su eterna compañera. 

 

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    Buen viaje Maestro. Mis respetos.

    Manel Lessan

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