El poder de la respiración: una puerta a la renovación

13 May 2020

 

La respiración es la principal fuente de alimento, si no respiramos nos morimos.

Este alimento es el oxígeno. Cuando inspiramos nuestros pulmones se llenan de oxígeno que pasa a la sangre, donde es llevado a todas las células a través del corriente sanguíneo.

Nuestra respiración es el reflejo de nuestra vida, tal com vivimos así respiramos:

 

 

  • Cuando nos sentimos angustiados nuestra respiración se nos agita, la expiración es más corta que la inspiración, entonces nos hiperventilamos y sentimos un peso en el pecho, es el exceso de aire.
  • Cuando nos sentimos débiles se nos debilita, cogemos poco aire y por lo tanto tomamos poco aliento de vida.
  • Cuando sentimos rabia respiramos desde el vientre y sacamos chispas.
  • Cuando lloramos se nos ensanchan los pulmones, la respiración se hace agitada y profunda y salen sollozos.

¡Fíjate! Tal y como sentimos respiramos y entonces sin saberlo ni quererlo, hacemos…

 

Bucles energéticos

  • La angustia nos hace respirar agitadamente y por lo tanto aumenta la ansiedad.
  • La sensación de debilidad nos hace respirar pobremente, tomando poco aliento de vida y por lo tanto quedamos pegados en la debilidad.
  • La rabia nos despierta la respiración desde el vientre, se agita y por tanto se nos refuerza el sentimiento de cólera.
  • El dolor emocional nos hace llorar, que es un mecanismo instintivo muy sano, pero hay que aprender a captar el límite, cuando nuestro cuerpo ya no necesita llorar más. Entonces hay que aprender a serenarnos, si no lo hacemos así y seguimos lamentándonos cuando el dolor se ha calmado, entonces el apego al dolor se convierte en sufrimiento y entramos en un bucle plañidero.

¿Como salir del bucle energético emoción-respiración?

 

Salir del Bucle es fácil …

  • En primer lugar necesitamos la conciencia de que estoy en un bucle, que no puedo salir y que no me aporta nada bueno porque ya no me estoy desahogando sino que estoy retro-alimentando el sentimiento.
  • Desde esta conciencia sabia, aprendo a regular mi respiración para poder salir del bucle.
  • Cuando capto que la emoción ya está despejada, comienzo a respirar un poco más lentamente, si aparecen sollozos los dejo salir y vuelvo a conectarme con la calma.
  • Cuando ya he aprendido a respirar lentamente entonces aprendo a respirar un poco más profundamente.
  • Es muy importante que la expiración sea más larga que la inspiración, para que queden limpios los pulmones.
  • Con paciencia y amor hacia uno mismo al cabo de un rato llego a un estado más sereno.
 

Recogiendo frutos:

¡Nuestro cuerpo es muy agradecido!

Cuando aprendemos a respirar más profundamente, al cabo de un tiempo nuestro cuerpo se acostumbra a esta amplitud de los pulmones y de la caja torácica y la buena oxigenación. Entonces, cuando volvemos a respirar de una manera más exigua, el cuerpo lo echa de menos y pide volver a la respiración amplificada. Lo demanda en forma de estornudos ya que gracias a ellos nuestra expiración coge potencia y expulsamos de golpe un montón de toxinas que hemos ido acumulando sin darnos cuenta.

Lo pide en forma de bostezos gracias a los cuales nuestra inspiración se amplía profundamente, entrando así un buen caudal de aire nuevo y fresco, y da pie a una buena renovación. Cuando el bostezo llega es importante acompañarlo con toda la parte alta del cuerpo: con la columna arqueada un poco hacia atrás, con la cabeza inclinándose también un poco atrás, abriendo la boca tanto como podamos y ayudándonos con los brazos tirando de ellos hacia los lados, así estiramos el diafragma.

Con el bostezo ampliamos la inspiración y con el estornudo potenciamos la expiración. Son reacciones instintivas, donde la mente deja de ser el dueño y el cuerpo el súbdito, sino que trabajan en equipo a fin de encontrar una armonía en todo el ser.

Cuando la respiración se trasforma, poco a poco, en una respiración más lenta y profunda la orden de «más lento» ya no sale de la mente, sino que nace del instinto, cuando es el instinto el que regula la respiración… ¡¡ya estamos salvados!!

Ante una situación de angustia, la mente también se alarma, pero si no escuchamos los pensamientos agobiantes y escuchamos nuestro instinto él nos sabe guiar hacia la calma, dándole espacio a la respiración serena, de una manera natural y sencilla.

Al principio cuesta un poco, pero es cuestión de práctica, constancia y amor a uno mismo.

Cuando la respiración lenta y profunda ya forma parte de la manera natural de respirar, entonces los sentidos se despiertan y la energía vital fluye por el cuerpo alegremente.

 


Cuando la alegría de vivir nos llena el ser,
¡¡respiramos con todo el cuerpo, con todas las células!!

Mercè Cid
Membre de l’Equip de l’Escola de l’Ésser
merce.tam@gmail.com | 630 518 730
Currículum

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