Circulo y Centro

18 May 2020

Circulo y centro: El grupo gestáltico.

 

(2014)
Peñarrubia, Francisco 
Barcelona : La Llave

Francisco Peñarrubia, psicólogo humanista, tras una larga experiencia en terapia Gestalt que incluye el trabajo grupal desde sus inicios en 1973, nos ofrece esta obra en que con su acostumbrada expresión fácil y sencilla muestra los beneficios y riqueza que ofrece el trabajo en grupo como elemento necesario en el proceso terapéutico integrativo de la persona     Desde su análisis personal y reflexionando sobre lo planteado por diferentes líneas de pensamiento y práctica terapéuticos, el autor nos presenta firme y claramente el trabajo grupal como una posibilidad del desarrollo personal en relación con el ámbito social, para la interrelación de la persona consigo misma y con el mundo.     De esta manera Peñarrubia muestra el poder de trasformación que posibilita dicho trabajo a cada participante.       La combinación de teoría y práctica hace de esta obra una significativa guía para ser consultada y disfrutada.

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El autor aclara que su trabajo es en grupo y no de grupo. Conviene, según Peñarrubia, distinguirlo limpiamente.

El trabajo de grupo se enfoca en relación a la realización de tareas grupales dirigidas a consolidar, confrontar, reforzar, nutrir… a un grupo humano que trabaja para unos objetivos grupales; como por ejemplo: una unidad familiar o de trabajo (sanidad, educación, mundo empresarial…)  Estas sesiones grupales son muy ventajosas para que este grupo humano pueda «liberar conflictos, responsabilizándose cada uno de lo suyo y así poder convivir de manera saludable, aunándose para un objetivo común.

En el trabajo en grupo o llamado también Grupo de Encuentro, la dimensión es bien diferente a lo anterior. En este caso no hay un objetivo o un propósito grupal, sino que el trabajo se encamina hacia cada una de las personas que componen el grupo.

Se trata de que cada miembro del grupo pueda realizar su propio trabajo individual aprovechando la riqueza y posibilidades que se presentan al realizarse en el contexto grupal.

Revisando  Peñarrubia las diferentes líneas humanistas (Rogers, Schutz, Moreno…), nos comparte su visión sobre el trabajo de Lewin: «Pero lo que más me interesa de Lewin es la importancia nuclear que le da al grupo como lugar de reeducación y, en su caso, de aprendizaje de la democracia» … «el grupo como herramienta de aprendizaje, como instrumento de cambio, como espacio social, como espacio vital: como todo» (Pág. 56)

El trabajo en grupo permite «salir de la cueva», mostrar las emociones, angustias, vergüenzas, temores… Poder mostrarlas en el contexto grupal ayuda a aceptarlas, despenalizarlas, para poder responsabilizarse de ellas y eso ya de por sí es un proceso sanador de liberación, así como también lo es estar presente en la expresión de otros miembros del grupo:«podríamos considerar como la esencia del grupo  humanista: un laboratorio de reeducación emocional frente a un mundo despersonalizado y una cultura enajenada« (Pág. 74)

El grupo por sí mismo tiene la capacidad de «curar», de desarrollar el amor, la autoestima y el perdón. Despierta la solidaridad,  la compasión y abre una ventana al mundo real. Permite la comprensión profunda de que siendo iguales somos diferentes:

«El grupo, como el coro, es una presencia alrededor o detrás, muda pero no ausente, todo lo contrario; el coro expresa la voz de los dioses y/o de la sociedad humana.» (Pág. 82)

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