Yo, hambre y agresión

21 May 2020

Yo, hambre y agresión. Una revisión de la teoría y del método de Freud

(2007)
Perls, Fritz
Madrid: Sociedad de Cultura Valle-Inclán

¿Qué es la terapia Gestalt?, ¿De donde viene?
 
Si estás interesado/a en descubrir la raíz y la base de la terapia Gestalt, en este libro lo encontrarás.
 
No os cansaréis de releerlo y siempre os sorprenderá: su profundidad hace posible que siempre se encuentre en ella algo nuevo, que amplía la mirada hacia lo obvio, hacia lo real.
 
Por todos aquellos que busquen caminos nuevos y que deseen conectar con un sentirse libres, aquí tenéis un acto de atrevimiento innovador y revolucionario, uno de los textos fundamentales de Perls, el padre de la terapia Gestalt.

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Lectura totalmente recomendable para adentrarse en los orígenes e idiosincracia de la Terapia Gestalt.

Perls, partiendo del psicoanálisis ortodoxo, en un ejercicio totalmente innovador para el momento histórico (1942), pone los cimientos de lo que llevada a la práctica configurará el desarrollo de la Terapia Gestalt:

«El concepto central es la teoría de que el organismo se esfuerza por mantener un equilibrio que continuamente se ve perturbado por sus necesidades y que se recupera por medio de su satisfacción o eliminación» (p. 25)

A partir de la visión de la bio-fisiología del hambre y la alimentación, como elemento que lleva a un determinado modelo de vida psíquica, Perls investiga aspectos que serán clave en toda la filosofía y práctica gestálticas: Algunas de las bases planteadas en esta obra son:

«las necesidades, las resistencias orales, el valor positivo de las resistencias, el continuo de la consciencia, el holismo, la regulación auto-organísmica, el presente como única realidad, figura-fondo, mecanismos de evitación…».

Destaca su concepción integral del ser humano, las diferentes partes del cual no pueden ser tratadas separadamente. En este sentido, Perls afirma:

“no existe ninguna emoción, como la rabia, tristeza, vergüenza  o disgusto sin que entren en juego sus componentes tanto físicos como psicológicos» (p.56) y más adelante señala al ser humano como parte de un todo: «considerar a un organismo en sí mismo equivale a verlo como una unidad artificialmente aislada, ya que siempre hay una interdependencia del organismo y su entorno. El organismo es una parte del mundo…» (p.63)

Y desde ahí construir una manera de intervención terapéutica para posibilitar la liberación, mediante el «darse cuenta».

Una obra llena de autenticidad que dirige su mirada hacia lo que es obvio y se aleja de concepciones intelectualistas que alejan al ser humano de lo real:

¿Se dará cuenta alguna vez la humanidad de que un ideal es sólo un espejismo hermoso, pero incapaz de proporcionar al camello real el agua real para la marcha real a través del desierto real? (p.392)

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