Convivir en tiempos difíciles

15 Jun 2020

En estos tiempos de confinamiento vemos muchas noticias de divorcios y distanciamientos entre parejas que merecen ser puestas en relieve.
Ya sabemos que la convivencia hace aflorar nuestra forma mas genuina de ser que a menudo suele chocar con la de la persona con la que compartimos espacios y tiempo.
Pasar mucho tiempo cerca de las personas que amamos deshace todas las idealizaciones románticas que podemos tener respecto al otro. Esto puede ser una forma preciosa de crecimiento personal y de la pareja pero a veces puede convertirse también en un infierno.

En nuestras consultas es bastante común trabajar las decepciones y desamores que vienen de las expectativas de que el otro sea esa persona que nos haga feliz cuando muchas veces somos nosotros mismos los que no sabemos hacernos felices ni obviamente hacer feliz al otro.
Esperamos que el otro sea esa persona maravillosa que colme nuestros deseos y casi nunca estamos dispuestos a hacer lo mismo. Nos comportamos en la relación como niños esperando que el papá o la mamá nos den lo que necesitamos.
La relación de pareja es de otro nivel, el de dos individuos completos que no se necesitan, no son niños, sino que se aman y apoyan aunque vean las sombras el uno del otro.
Nos cuesta aceptar que el otro refleja lo que no nos gusta de nosotros mismos y esos aspectos negados en uno surgen proyectados en el otro.
La convivencia es una oportunidad de aceptarnos y vernos y de abrir nuestro corazón al otro.
Lejos de las ideas de sacrificio que a menudo llevamos inscritas en nuestra cultura, el ver al otro y entregarse con aceptación y bondad nos hace crecer en paciencia y tolerancia, valores un poco escasos en la sociedad en la que vivimos.
En estos días no valen ilusiones ni expectativas trasnochadas de novela romántica, lo que vale es el apoyo mutuo, la solidaridad, el ver al otro como un igual con sus luces y sus sombras para que el otro nos vea también del mismo modo.

La convivencia nos abre totalmente la puerta a la realidad de la relación, sin idealizaciones ni ilusiones y nos da las mejores herramientas para ser mejores personas.
El otro no está aquí para ser como nosotros queremos sino que está para acompañarnos en nuestro crecimiento y quizá gracias al confinamiento podamos ver la verdadera realidad de la relación.

Es posible que en estos días algunas parejas tengan que dar por finalizado su contrato y vean lo que realmente es su relación aunque otras podrán entrar mas profundamente en la aceptación y la entrega tan necesarias para convivir y crecer.
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