Escultura

Se dice escultura (del latín Sculptures) al arte de modelar el barro, tallar en piedra, madera u otros materiales.

Es una de las Bellas Artes en la que el escultor se expresa creando volúmenes y conformando espacios …. el escultor saca todo lo superfluo y reduce el material a la forma que hay dentro de la mente del artista.

Michelangelo Buonarroti

La Piedad

La Piedad, la escultura que ya estaba dentro de la piedra.

 

Michelangelo Buonarroti, Miguel Ángel, “el Divino” según le conocieron sus contemporáneos florentinos, el inconmensurable artista del Renacimiento italiano, escultor por vocación y por encima de todo, pintor por formación y arquitecto desde el apogeo de su fama y hasta sus últimos días.

Cuentan que ante el asombro de la perfección formal de “La Piedad” del Vaticano, una escultura que realizó a sus 23 años, el escultor neoplatónico fue requerido por sus primeros admiradores a contestar preguntas sobre la prodigiosa manera de tratar el impresionante bloque de mármol blanco de Carrara, pues resultaba increíble para todos ellos que se pudiera haber conseguido semejante obra de una sola talla.

“La escultura ya estaba dentro de la piedra. Yo, únicamente, he debido eliminar el mármol que le sobraba”, apuntó el joven maestro sin titubear, ante la atónita mirada de los presentes.

En la escultura de Miguel Ángel, la influencia neoplatónica hace que la belleza representada tanto en la Virgen María como en Jesucristo sea serena, ausente del dolor y del sufrimiento que se solía representar en este tema religioso.

Detalle de Jesucristo

 
La figura de Jesucristo, con cabeza y brazo inclinado hacia el lado derecho, se armoniza con la figura de la Virgen María, envuelta en telas gruesas llenas de pliegues inclinados hacia la izquierda.
La cara de Jesucristo, según el propio Miguel Ángel, representa un hombre incorporado a nuestra naturaleza humana, por lo tanto común en sus despojos mortales.

La Virgen María

 
La monumentalidad de la Virgen María con respecto a su hijo Jesucristo sirve como elemento de corrección óptica balanceando el conjunto escultórico.
La cara inmaculada y extremadamente joven de la Virgen María fue justificada por Miguel Ángel como una forma de representar a María eternamente virgen, porque las personas que se enamoran de Dios son, según él, eternamente jóvenes.
 

La Piedad – Vasari y Robert Hupka

 

La Piedad – Video

La Piedad es la única obra firmada por Miguel Ángel

Pablo Gargallo Catalán

Pablo Gargallo, la creación de un nuevo lenguaje escultórico.

 

Pablo Gargallo(1881-1934), escultor catalán de principios de siglo veinte que deshace contradicciones aparentemente irreconciliables.

Atrevido, intenta (y logra) esculpir el vacío, el hueco, en contrasentido con la norma de la escultura que consiste en dar forma al volumen. Y osa sustituir los materiales convencionales por las láminas de hierro forjado trabajando el volumen como no lo había hecho antes ningún artista.

Ecléctico, se formó en el noucentismo y derivó entre el modernismo de formas redondas, la simplicidad del contacto con el cubismo y los planteamientos espirituales del expresionismo. Mezcló, como hacen todos los grandes artistas, diferentes tendencias artísticas, diversas metodologías, hasta crear algo nuevo desde su propia singularidad.

Armónico, consigue que su escultura se relacione con su contexto y vaya más allá de sus propios límites físicos. En sus trabajos el aire entra a través de la chapa y la llena de luz, construyendo el volumen en negativo. La experiencia de unir el exterior con el interior llega a su máxima expresión.

Único en lo diverso, logra que sus obras puedan ser vistas desde diferentes perspectivas sin perder en todo momento la identidad particular. Una auténtica maravilla y un placer para un espectador que puede contemplar activamente la obra circundándola hasta que es ella misma la que acaba envolviendo al que la contempla.

Os presentamos dos ejemplos muy diferentes pero que contienen el espíritu de un creador que abrió nuevos caminos en el mundo de la escultura y del arte: un profeta de una fuerza brutal y una bailarina de una delicadeza exquisita.

 

El profeta

 
“Una espiritualidad confrontativa conectada con la tierra”

La gran bailarina

 
Una delícia sutil
 

Pablo Gargallo, escultor.  Música: Debussy, arpa y flauta.

 

 

Museo Pablo Gargallo, Zaragoza.

 

Eduardo Chillida


“Desde el espacio, con su hermano el tiempo, bajo la gravedad insistente, sintiendo la materia como un espacio más lento, me pregunto con asombro sobre lo que desconozco.

E. Chillida ~ Preguntas

 

Chillida, desocupando el espacio alrededor del vacío.

 

Eduardo Chillida (Donostia / San Sebastián, 1924-2002) es una figura clave en la escultura del siglo XX, continuador de la tradición escultórica en hierro iniciada por Picasso, Julio González y Pablo Gargallo. El artista comenzó estudios de arquitectura en Madrid, que pronto abandonó para dedicarse a la escultura. Tras una breve estancia en París, en 1951, volvió al País Vasco. En 1958 obtuvo el Gran Premio de Escultura de la Bienal de Venecia. Su colaboración con filósofos -Heidegger, Cioran- y poetas -Jorge Guillén- dan fe del interés para la esencia de sus obras.

Una de las principales preocupaciones de Chillida: definir el espacio a través de sus límites. “El límite es el verdadero protagonista del espacio”, llegó a afirmar el escultor.

Y es a través del juego con los límites que se definen los tres elementos que la configuran: por un lado, el espacio que rodea la pieza, concentrado alrededor de la misma; por otro, el de los propios volúmenes de sección rectangular (los “espacios positivos”, cargados de materia) y, por último, el del propio vacío interior, el “espacio negativo”, el cual se forja como un núcleo invisible, como verdadero articulador de la obra. Es alrededor de este hueco del que emergen de forma ordenada los volúmenes, que las formas se giran y se rompen angularmente, al ritmo sincopado de una acentuada energía marcada por varios flujos diagonales que permiten modular el espacio y generar, a pesar de la quietud y rotundidad derivadas del material, una sensación de sereno dinamismo.

La búsqueda de ese espacio vacío como espacio positivo: he aquí el gran reto de Chillida y de su obra. Tal vez la sublimación de la obra de arte, aquella en la que lo material, lo que está allí, no es tan importante como lo que no vemos, sino parte sólo de lo que el artista ha querido crear. De tal forma el espectador puede también intuir lo que no puede ver, lo que no tiene materia y es puro vacío.

Chillida, un escultor de intuiciones más que de certezas; un artista que no busca lo estable, lo fijo; no quiere consolidar, sino seguir siempre a la búsqueda sin descanso, extender más que llegar, aproximarse siempre.

“Hay más o menos inestabilidad; lo que no hay es estabilidad;
no será la persistencia de la inestabilidad lo único estable?

Aquí radica la sabiduría, en el hecho de darse cuenta de que lo importante es el viaje más que el destino, la exploración que el resultado, la intuición que la certeza.

Os presentamos, sin más preámbulos, parte de su viaje creativo lleno de una sutil monumentalidad.

Chillida: Lo profundo es el aire

 

Jaume Plensa

Jaume Plensa nace en Barcelona, en 1955. Se forma en la Escuela de Bellas Artes de su ciudad natal. En 1980, después de realizar su primera exposición, comienza a ser conocido. Desde entonces ha vivido y trabajado en países como Alemania, Bélgica, Inglaterra o Francia. Una parte importante de su trayectoria la ha dedicado a la escultura en espacios públicos, de tal manera que su trabajo se puede encontrar en ciudades de todo el mundo. Algunas de sus creaciones más brillantes han sido “The Crown Fountain” en el Millennium Park de Chicago o el proyecto “Breathing” para la BBC de Londres. Entre otros premios, obtiene en 2012 el Premio Nacional de Artes Plásticas.

Artista paciente, consciente de que la obra requiere de un tiempo para ser creada y también para ser querida: hace 50 años, la instalación de una estatua de Picasso en Chicago recibió una lluvia de críticas. El entonces alcalde de la ciudad, Richard J. Daley, dijo a sus ciudadanos que amarían aquella escultura aunque no lo supieran. Actualmente, la obra del malagueño es uno de los iconos de la ciudad. La anécdota sintetiza la definición que Plensa establece entre el arte y el espacio público: “Cuando instalas la obra, la gente la critica y dice que se necesita dinero para otras cosas más importantes, como la sanidad”. Después, llega lo que el escultor considera un periodo de asentamiento, cuando la gente se siente orgullosa de tener belleza en su ciudad”. Para Plensa, esta domesticación del espacio público es un proceso natural: “la obra siempre necesita tiempo para encontrar la paz en un entorno salvaje.

En una época gobernada por la inmediatez y el deseo de multiplicar la producción, Plensa admite que alguna vez se ha planteado si la escultura se ha convertido en algo anacrónico. La idea, sin embargo, se esfuma rápidamente de su cabeza: “La escultura es un lugar al que siempre puedes ir”. Como Peter Pan a la caza de su sombra, el artista también persigue el anhelo de apoderarse de lo transitivo. “La belleza es el lugar común en el que todos podemos coincidir”.

Más que por corrientes artísticas, Plensa considera que su obra se ve especialmente influida por la cultura mediterránea: “Me sorprenden las enormes similitudes entre estas culturas, esta capacidad de viajar y sentirte en casa donde quiera que estés”, confiesa el barcelonés, que se siente “de muchos lugares”. Pero a la vez recuerda la importancia de la diversidad: “Cada persona es un lugar en sí misma y necesitamos proteger las diferencias de cada uno, si todos tuviéramos la misma opinión, esto sería aburridísimo”.

Desde la Escola del Ésser empatizamos con la actitud, ecléctica, de sentirse de lugares muy diversos conectados por una belleza esencial que los une. Compartimos parte de la obra de Plensa que instalándose en lo público nos invita a entrar en lo más íntimo. Adelante.

Entrevista a Jaume Plensa

Blanco sobre Blanco – LA BELLEZA

Web del artista: http://jaumeplensa.com/

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