Teatro

El término teatro procede del griego theatron, que puede traducirse como el espacio para la contemplación. Su desarrollo está vinculado con actores que representan una historia ante una audiencia. Es un arte que se caracteriza por combinar diversos elementos, como la gestualidad, el discurso, la música, los sonidos y la escenografía.

Las artes escénicas, y el teatro en particular, son una de las formas de arte en que el artista i el espectador se miran cara a cara, en el mismo espacio y en directo.

William Shakespeare

 

Hamlet – Ser o no ser, ésa es la cuestión.

“Ser o no ser, ésa es la cuestión” o “To be, or not to be, that is the question” es la primera frase del monólogo o soliloquio del personaje principal de la obra teatral Hamlet, the prince of Denmark o Hamlet, el príncipe de Dinamarca, escrita alrededor del año 1603 por el dramaturgo inglés William Shakespeare (1564-1616).

“Ser o no ser, ésa es la cuestión” es la frase más famosa de las obras de Shakespeare. Es la frase introductoria del soliloquio de Hamlet y se encuentra en la escena 1 del acto 3 de la obra de teatro citada.

Hamlet queda devastado con la muerte de su padre el rey de Dinamarca. El famoso monólogo de Hamlet se sitúa en este contexto existencial sobre la vida y la muerte.

“Ser o no ser, ésa es la cuestión” introduce la lucha entre la vida y la muerte que Hamlet libra dentro de sí mismo. Se pregunta si es más noble aceptar los caminos del destino y de la fortuna o dar fin a la vida y así también a los sufrimientos que conlleva.

Hamlet continúa insinuando cómo la muerte es deseable porque es como dormir. Y cuando duermes es inevitable soñar. Y cuando sueñas es inevitable pensar en la vida lo que nos hacer ir en círculos y tomar una pausa en la acción de matarse. Ahí reside la existencia del infortunio.

En la segunda parte del monólogo, Hamlet llega a la conclusión que la única razón por la cual soportamos una lista de horrores y sufrimientos en la vida es la conciencia de algo después de la muerte que desconocemos y frente a lo desconocido nos acobardamos.

Os ofrecemos tres versiones del monólogo teatral por excelencia interpretado por tres monstruos de la escena inglesa: Lawrence Olivier, Richard Burton i Keneth Branaght.

 

To be or not to be – Kenneth Branagh (1.996)

 

Hamlet “To be or not to be” – Richard Burton (1964)

 

Hamlet, del Film de Laurence Olivier (1.948). 

Samuel Beckett

60 años esperando a Godot

Hace más de cien años que nació Samuel Beckett (1906-1989) y más de medio siglo (60 años en concreto) que se estrenó la obra “Esperando a Godot” en un pequeño teatro de París.

La importancia de la obra de Beckett va más allá de las culturas anglosajona y francófona. Como Kafka, James Joyce o García Márquez, por citar algunos de los gigantes de la literatura occidental del siglo XX, Beckett se adentró en campos de la realidad y el alma humana hasta entonces inexplorados por la literatura.

Beckett siempre concedió especial importancia al hecho de haber nacido un día 13 y en viernes de semana santa. Uno de sus biógrafos, Tim Conley, cuenta que Beckett relacionaba su venida al mundo en un aniversario de la crucifixión de Jesús como una premonición del destino que le aguardaba, dar voz al desamparo, la vejez, la enfermedad, los dolores del alma humana.

“Esperando a Godot”, la obra más conocida de Beckett: dos hombres de ropas raídas, una suciedad digna, unos cuerpos insignificantes y unas maneras cómicas. El autor trenza con fino humor el drama existencial del ser humano que espera. En realidad, toda esta magnífica obra teatral es una parábola bíblica, como lo es también la celebrada “Cien años de soledad”, de Gabriel García Márquez. Guillermo de la Torre, en el espacio que concede a Beckett en el tercer tomo de su “Historia de las literaturas de vanguardia”, observa que el nombre del personaje, Godot, sugiere el de Dios, God en inglés. El crítico teatral Lorenzo López Sancho añade: “Lo absurdo brota directamente de la inexistencia de Dios, sin la que la esperanza no existiría”.

“Esperando a Godot” nos invita a reflexionar sobre nosotros mismos, para preguntarnos qué esperamos, cómo esperamos, qué hacemos con la espera, qué nos inventamos cada día para pasar el tiempo que nos pasa por encima. ¿Somos Vladimir, Estragón, Pozzo o Lucky (los ya míticos personajes de esta obra de Beckett)? ¿Hacemos parte de esos hombres y mujeres que esperan o somos más de aquellos que caminamos sin un destino claro? ¿Somos mensajeros de lo que nunca acontece? La posibilidad de una respuesta o al menos de una reflexión ante esas preguntas está ahí, en esa obra escrita en la década del 40, después de la Segunda Guerra Mundial, por Samuel Beckett, llevada a escena por innumerables grupos alrededor del mundo, adaptada al cine, traducida, leída e interpretada desde hace 60 años.

 

 “Tot esperant Godot” – Comediants (trailer)

 

 “Esperando a Godot” – Centro Dramático Nacional

 

 “Waiting for Godot” – Sir Ian McKellen (Gandalf) & Sir Patrick Stewart

Marcel Marceau

Marcel Mangel, el mimo más grande del siglo XX, inventor de un género y un estilo de pantomima teatral que ha creado escuela y leyenda, adoptó el nombre artístico de Marcel Marceau para ocultar sus orígenes judíos ante la llegada de los nazis en Francia, se enroló en la Resistencia contra el ocupante y participó en la campaña de Alemania donde incluso hizo algunas representaciones para las tropas aliadas.

Marceau fascinó en seis décadas de carrera al público de cinco continente gracias a un arte sin palabras, tierno y conmovedor, que traspasaba fronteras. Tomando como referencia a los grandes cómicos del cine mudo, como Chaplin (lo llamaban “el Chaplin de los escenarios”) y Keaton, en 1947 creó su famoso personaje Bip, que le acompañó durante toda su vida y que popularizó con su cara pintada de blanco, pantalones anchos de payaso, camisa marinera y una expresividad corporal frágil sólo en apariencia.

Artista inquieto, su estilo también cambiaba, y de sus primeras obras de expresión muda teatral pasó a una reflexiva, influenciado por su descubrimiento de dos teatros ancestrales: el kabuki japonés y el mudra hindú. Capaz de transmitir humor, ternura, tragedia, belleza, ingenuidad, latidos de amor y dolor, Marceau fue un artista singular y único.

Un artista que fruto de su familiaridad con el silencio después de trabajar con él durante más de 50 años en los escenarios nos dejó también reflexiones escritas. Con una de ellas iniciamos esta aventura teatral, esta ventana escénica abierta al mundo. Unas palabras que nacen del silencio. Benditas palabras.


“El silencio no existe…

En el escenario habla mi alma, y ese respeto al silencio es capaz de tocar a la gente, más profundamente que cualquier palabra.”

~ Marcel Marceau

“Un homenaje al maestro del silencio”

“Los gestos de Bip…”

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